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La educación preuniversitaria de República Dominicana

                   Fuente Externa


Periodista Pablo Alfonso Reyes


La educación dominicana, con relación al rango preuniversitario a la cual nos hemos referido en varias ocasiones, tiene un conjunto de variables mediante las cuales se explica el nivel de deterioro que exhibe hoy día, pero en esta ocasión solo nos referiremos a uno de ellos.


Mediante espacios anteriores hemos sostenido que el deterioro comenzó a complicarse aún más desde el espacio-temporal en que fue dejado de lado el concepto que sobre la Educación introdujo a la República Dominicana el maestro puertorriqueño, Eugenio María de Hostos.


El concepto hostosiano, que muy pocos docentes conocen, tiene como principio general  “La Racionalidad” y no la Memorabilidad. El primero de los cuales consiste en un entrenamiento sistemático para que en la memoria de los estudiantes se imprima afirmaciones que luego puedan recordar, pero que no llegan a conclusiones sobre la base de la razonabilidad, sino mediante un simple recordatorio memorial.


Los estudiantes que tuvieron la oportunidad de entrenarse en la llamada y desaparecida “escuela normal”, entre ellas la bien nombrada; Juan Pablo Duarte, hoy Liceo Secundario con el mismo nombre, localizado en el Distrito Nacional, centro con el cual fue iniciado el oportuno en su momento esquema hostosiano del cual no quedan ni los recuerdos.


En mis años de estudiante preuniversitario que durante todas las semanas, por vía de la asignatura correspondiente,  la profesora extraía un texto del cual cada alumno tenía la obligación de expresar con sus propias palabras la conclusión a la cual debería llegar respecto del contenido. Es lo que con gran acierto se identificada la llamada “Lectura Comprensiva” que hoy día no se sabe cuál es el criterio que tiene cada docente para su aplicación. Pero lo que sí se sabe es que el 80% de los alumnos del nivel al que nos estamos refiriendo no sabe interpretar correctamente lo que lee o escribe.


Pero peor aún, el déficit de aprendizaje de alumnos dominicanos es tan grave que se filtra en un alto porcentaje del universitario, se nota a diario, mediante cartas y los periódicos, a tal punto que a veces sentimos vergüenza ajena.


Estimamos que sería muy difícil encontrar profesionales de otros países de Habla Castellana que ignoren el conocimiento de las reglas básicas de acentuación de las palabras de acuerdo a la entonación: “agudas, graves y esdrújulas”, como lamentablemente ocurre en la República Dominicana. Para no hablar de inconsistencias léxicas cuando construyen escritos para periódicos y revistas o hablan a través de medios electrónicos.

  

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